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¿Discriminación en la adopción?

“¿Qué quieres ser cuando crezcas?”, le preguntó la educadora a un niño de cuatro años de una casa hogar.

“Hijo”, respondió con seguridad y firmeza.

 

¿Por qué tenemos decenas de miles de niñas, niños y adolescentes internados en centros de asistencia social o casas hogar de nuestro país?

“Encerrados. Violación al derecho a vivir en familia y comunidad y alternativas de solución”, es el título del ensayo de mi autoría escrito en el 2013 y que obtuvo Mención Especial en el Concurso “Género y justicia” 2013, convocado por la Unidad de Igualdad de Género y la Dirección General del Canal Judicial de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, la Oficina en México del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, ONU Mujeres, et al.

En dicho ensayo plasmo las múltiples problemáticas que contribuyen al encierro prolongado e injustificado de niñas, niños y adolescentes de nuestro país. Una de ellas está relacionada con algo que raya en la discriminación en la adopción.

Sucede que a pesar de que los tratados internacionales y las leyes nacionales y estatales estipulan que la adopción es una institución para las niñas y niños sin padres y no una práctica para dotar de hijos a los padres que no pueden tenerlos de manera biológica, la realidad es que aún se sostiene la selectividad en la adopción. Acaso menos burda que en décadas anteriores cuando los adoptantes se daban el lujo de escoger al niño; ahora la selectividad es más sofisticada y, por lo mismo, en ocasiones imperceptible.

Lo anterior se evidencia en el hecho de que en los últimos años el Sistema Nacional DIF reporta decenas de niñas y niños liberados jurídicamente y que podrían irse en adopción, pero que siguen viviendo en las instituciones debido a que no coinciden con las expectativas de los adoptantes (y lo mismo sucede en los sistemas DIF de los diferentes estados de la República).

Se trata de niñas y niños grandes, grupos de hermanos, con alguna enfermedad o discapacidad, o de aquellos que tienen una característica muy poco reconocida en la sociedad —pero quienes participamos en la gestión de adopciones encaramos constantemente—: las niñas y los niños considerados feos.

La selectividad, o para ser más preciso, la discriminación que se refleja en la preferencia por la adopción de bebés o niños muy pequeños, sanos, blancos y que cubren los estándares de belleza contemporáneos, es una evidencia de que la adopción en muchos casos sigue siendo más para los adultos que para las niñas y niños.

En ocasiones las instituciones se convierten en cómplices de los adoptantes al entregar niños “a la carta”, es decir, cuando las asignaciones parten de las peticiones específicas de éstos, y no de la búsqueda del interés superior de aquellos, o cuando no ponen “atención a la conveniencia de que haya continuidad en la educación del niño y a su origen étnico, religioso, cultural y lingüístico”, tal y como establece la Convención sobre los Derechos del Niño en su artículo 20 fracción 3, pervirtiendo de esta manera el principio del “interés superior del niño” al transformarlo en el “interés de los adoptantes”.

El pasado 9 de abril, en el marco del Día Nacional de la Adopción, ante público en general y familias que tienen un proceso de adopción, la presidenta del DIF estatal de Chihuahua, Cinthia Aideé Chavira Gamboa, informó que en ese Estado más de cien niños se encuentran liberados para ser adoptados, pero no cubren el perfil de los aspirantes padres.

Más de cien niñas, niños y adolescentes en una sola entidad de nuestro país que jurídicamente podrían estar con una familia pero que no encuentran una que los adopte, que los desee (adoptar significa desear).

“¿Qué hay detrás de la adopción?, fue la conferencia a cargo de un servidor organizada por DIF estatal de Chihuahua en el marco del Día Nacional de la Adopción, actividad que permitió sensibilizar y abrir las expectativas del amplio público ahí presente –en su mayoría individuos, matrimonios y familias que están a la espera de la asignación de una adopción– al recordar que la adopción es una figura jurídica para el restablecimiento del derecho a vivir en familia de estas niñas, niños y adolescentes hoy privados de cuidados parentales. Ahí mismo, más de algún adoptante manifestó su intención de voltear su mirada hacia éstos ya liberados jurídicamente. Enhorabuena por estos y por las autoridades que trabajan en el restablecimiento de los derechos de la infancia.

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Aunque no sea los casos como en México les recomendamos esta película .